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¿Qué pasaría si los héroes vivieran en la realidad y pudieran influir en los acontecimientos mundiales?

Esta es una de las tantas respuestas que podemos ver en el trabajo de Alan Moore y Dave Gibbons de 1986 “Watchmen”. Una serie que ha sido definida como la deconstrucción del cómic de superhéroes, donde lejos de tener combatir con villanos en disfraz, su enemigo principal es la sociedad que los vio nacer.

El año es 1985, el mundo está al borde de una guerra nuclear y los héroes en disfraz ahora están retirados de manera obligatoria por gente y los políticos que se vieron beneficiados por la ayuda que alguna vez ofrecieron. Sin embargo, el asesinato del Comedian llama la atención de Rorschach, un vigilante que opera en la clandestinidad, y que ahora buscará al sobrevivientes de la asociación de superhéroes llamada los Watchmen para avisarles que alguien está detrás de ellos. Pero no pasará mucho para que algo más grave se empiece a desenmarañar ante sus ojos, no sólo poniéndolos en peligro sino que concluya en la destrucción del planeta entero. 

Aunque en nuestros días, el ver relatos de héroes plantados en el mundo real y de cómo estos cambiaron el curso de la historia, el trabajo original de Moore y Gibbons es un auténtico parteaguas de uno de los momentos más prolíficos y creativos del cómic norteamericano a mediados de la década de los 1980’s. 

“Watchmen”, lejos de ser sólo una historia de superhéroes en tiempos desesperados, es un trabajo que se adentra en los conflictos internos, los deseos y temores de los personajes; al mismo tiempo que una trama más extensa se desarrolla en el fondo; siendo en de manera simultánea un homenaje y una crítica de lo que representan los cómics y los héroes en disfraz.

Si esto no fuera suficiente, el arte también fue algo poco usual para su época. Dave Gibbons, dibujante británico, que venía de la cuna de la revista 2000AD y había trabajado en el cómic de “Doctor Who” y diversos títulos de DC Comics, incluyendo más colaboraciones con Moore en “Green Lantern” y “Superman”. Su trabajó es notable gracias al diseño de páginas a partir de nueve paneles, lo cual sumó mucho a la intensidad narrativa de Moore. 

Los rótulos y los colores, detalles poco observados en los cómics también fueron poco usuales. Las letras corrieron a cargo de Gibbons quien posee una caligrafía muy distinta a aquella usada cotidianamente en los cómics de su época, dando un aspecto muy distinto a las paginas, inclusive para nuestros días. Por su parte, el color fue realizado por John Higgins quien en vez de usar los tradicionales colores brillantes azul, rojo y amarillos característicos de las historietas, utilizó principalmente colores verdes, naranjas y morados, cambiando por completo el aspecto del título, apoyando la dramática historia.

La narrativa de Moore, que combina historias en prosa incluidas al final de cada número, el arte de Dave Gibbons, un cómic dentro del cómic, la paleta de colores de Higgins hacen a “Watchmen” un trabajo único e influyente 31 años después de su publicación original, que le avalan el título de “de clásico” y “de culto” al mismo tiempo y es, sin duda, una lecturas indispensables no solo del cómic, sino de la cultura moderna.

“Watchmen”

  • Publicado originalmente: Entre 1986 a 1987
  • Formato original: Serie Limitada mensual (12 números)
  • Autores: Alan Moore (Guión), Dave Gibbons (Arte y Rótulos), John Higgins (Colores)
  • Editorial: DC Comics
  • Disponible en reimpresión:

  

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