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O “Cómo hacer una secuela de una película de culto sin morir en el intento”.

A 35 años de distancia, “Blade Runner” es considerada una película de culto. Ya sea por la dirección de Ridley Scott, la actuación de Harrison Ford, la música de Vangelis, el diseño de producción de Syd Mead, el ambiente cyberpunk o la ciencia ficción per se. Sin duda, hacer una secuela de esta cinta se muestra como una tarea titánica, abrumadora, e imposible de llenar las expectativas de los fans. Sin embargo, Denis Villeneuve, logra la misión.

El Agente K (Ryan Gosling), un Blade Runner (especialistas en retirar los androides llamados Replicantes) del Departamento de Policía de Los Ángeles, descubre la existencia de un viejo y muy peculiar modelo Replicante, que podría llevar a un conflicto entre los androides y los humanos. La investigación lo llevará a los viejos registros de la Corporación Tyrell, y desempolvará un nombre: Rick Deckard (Harrison Ford).

“Blade Runner 2049” es una película digna de su predecesora, con una trama que lejos de distraerse en las secuencias de acción, se centra en los dramas personales de un mundo distópico y en los viajes internos. La cinta, ahora explora más allá de los confines de la ciudad de Los Ángeles, mostrándonos un mundo árido y estéril fuera de las megalópolis urbanas.

Los cinematografía, los efectos visuales, la música (realizada por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch) en “Blade Runner 2049” encajan de manera perfecta con la historia, siendo cada uno valores destacables de la cinta; y que de igual manera hace honor a la película original, sin la necesidad de ser una transcripción sino más una progresión.

Ryan Gosling, quien empieza a mostrar una madurez enorme como actor, es capaz de sostener toda la película, que si bien cuenta con el apoyo de actores de renombre como Harrison Ford, Jared Leto, Robin Wright y Dave Bautista, se mantiene como la pieza clave durante toda la cinta. Ana de Armas, actriz cubana, sin duda se convierte en una auténtica revelación en esta producción en el papel de Joi, una inteligencia artificial holográfica, que cumple de alguna forma con las funciones del interés romántico del Agente K.

El único punto cuestionable de la cinta viene de la mano de su ritmo y duración (de dos horas con 40 minutos), lo cual de manera a la original, podrá mostrarse suficiente para ahuyentar al espectador familiarizado con el cine hollywoodense o de aquellos que desconocen por completo la producción de 1982.

“Blade Runner 2049” es una orgullosa heredera de algo que muchos consideraban intocable, y aunque es muy temprano para pronosticar su trascendencia o definir si es superior a la original, la cinta en definitiva no es un “crash and burn” como lo hemos visto en muchas otras ocasiones en los últimos años en el cine de Hollywood, y se muestra como una guía de cómo hacer una secuela de algo considerado de culto y no morir en el intento. 

La Cueva reseña: 45


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