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Los grandes se van, pero ¿qué está pasando en la historieta en México?

El pasado 8 de agosto falleció Eduardo Del Río mejor conocido como Rius a consecuencia del cáncer en varias partes de su cuerpo; miles han hablado de él en los días después de su fallecimiento, sobre sus más de 130 libros, sobre sus historietas “Los Supermachos” y “Los Agachados”, sobre su enorme influencia en diversos sectores. Hemos leído por todos lados sobre si por culpa de Rius fulanito se volvió Ateo, que si perenganito dejó de tomar Coca Cola, que si menganito ahora es vegetariano y miles de elogios y panegíricos que esta de mas discutir si son merecidos o no, porque no importa lo que digan los críticos o contrarios a este caricaturista-humorista-historietista-divulgador, es absoluta y totalmente obvia la influencia e importancia de este autor.

Así como no podemos olvidar que hace un par de semanas también falleció Angel Mora, creador gráfico del famoso personaje de historietas “Chanoc" ( entre tantos otros) y que meses antes dejó este mundo Ramón Valdiosera, editor, artista, y promotor de la historieta mexicana. La muerte de estos grandes creadores deja la historieta mexicana casi huérfana de las ultimas grandes leyendas vivas que la formaron, posiblemente tengamos que recurrir a nivel nacional a Juan Alba, creador del Pantera y bastante retirado del ojo público; y José Luis Durán quien se hiciera famoso por realizar aquellos episodios mexicanos del Hombre Araña y que ahora resultan una curiosidad de coleccionistas; y como nuestro representante internacional más destacado al maestro Sergio Aragonés con la particularidad que en la actualidad es más leyenda mundial que doméstica, es una estrella que le pertenece al mundo no a un país.

Después de lamentarnos de la partida de estos grandes creadores y de pasar el luto necesario ante tal perdida, es momento de preguntarnos: ¿ahora que sigue?, ¿es el fin de la historieta mexicana?, ¿dónde esta el autor que revolucionara el medio como lo hicieron German Butze, Gabriel Vargas, Antonio Gutierrez, Abel Quezada, Rius, Sixto Valencia, Angel Mora, Yolanda Vargas Dulché, Jose G. Cruz o muchos más que se atrevieron a hacer algo diferente, que le hablaron a un público ávido de historias?, ¿estamos condenados a repetir fórmulas de otros países o exportar a los pocos talentos que surjan?, ¿nos hemos rendido a el aplauso fácil de las convenciones o de un público complaciente aunque este cada vez se reduzca exponencialmente?.

Podremos decir que estos autores vivieron y gozaron de una industria fuerte que les permitió crecer; podemos discutir las condiciones de una historieta de masas de tiempos pasados; o mejor aún, podemos discernir sobre su momento histórico; pero eso seria muy complicado de hacer por dos simples razones:

1.- La mayoría de los autores de historieta en los últimos 30 años desconocen profundamente la historia de la historieta de este país, lo que les impide apreciar a ciencia cierta los aciertos y errores de esa industria, reacios a cometer, lo que suponemos, los errores del pasado ignoramos los aciertos que nos permitirían lograr un verdadero cambio

2.-Porque haríamos exactamente lo que ha impedido que haya una verdadera revolución historietil en este país, hablar mucho y hacer poco. Porque es innegable en estos tiempos que cualquier persona se puede parar ante un auditorio y vomitar cualquier sarta de conceptos falsos o erróneos y a nadie le importa, todo mundo es experto en el tema, no importa si solo ha leído 5 cómics, si solo dibujo dos páginas para una editorial norteamericana o si somos fans que armamos nuestra paginita de supuesta información solo para conseguir entradas gratis a los eventos o cómics regalados. Es tan grande el desconocimiento de este negocio que tenemos a ciegos hablándole a los tuertos de lo que deben ver;  en los últimos 30 años se han impreso más historietas mexicanas en saliva que en papel.

Llegamos al punto de quiebre, se han ido los maestros, se fueron los referentes, ya no tendremos más picaportes de los cuales colgarse para conseguir una palmadita en la espalda por el gran público; llego el momento de ser responsables, de madurar, de hacer a un lado a los adolescentes y sus chaquetas mentales de poder y autosatisfacción y que tomemos las riendas de un medio de comunicación que necesita creadores, historias, difusión, pero sobre todo TRABAJO, MUCHO TRABAJO., valoremos el medio, reconozcamos el talento y los logros, identifiquemos a las rémoras del medio y extirpémoslas, que hable el trabajo, dejemos de hablarnos al ombligo pensando que ahí esta el universo, reconozcamos que en este momento A NADIE le importa la historieta mexicana contemporánea y empecemos a trabajar desde ese punto. No hemos logrado nada, ni siquiera satisfacer egos, tan despreciados y tan necesarios.

Hay zapatos que son muy grandes y que tenemos que atrevernos a llenar. Ya basta de hacerle caso a imbéciles descalzos.

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